Ciberseguridad y banca: de la deuda técnica al capital digital
10 de Julio de 2026Escribe Nicolás Deino, Managing Director Financial Services Lead de Accenture Chile
El futuro de la tecnología bancaria está definido por una paradoja. Los bancos han pasado décadas invirtiendo en tecnología orientada al cliente mientras retrasaban las inversiones en la modernización del core digital. El resultado es una deuda tecnológica que hace que los sistemas sean costosos de operar, frágiles ante el cambio y cada vez más vulnerables a disrupciones cibernéticas.
La IA generativa y los agentes autónomos están aumentando la presión para modernizarse, o arriesgarse a quedar atrás. Al mismo tiempo, la IA, la automatización y las arquitecturas abiertas y componibles están haciendo que la modernización sea más rápida y alcanzable. Desde una perspectiva de ciberseguridad, este momento representa una oportunidad para reiniciar.
Postergar los esfuerzos de modernización del core digital ha generado una brecha creciente en la preparación para el futuro. Un reciente informe de Accenture mostró que los costos de la tecnología bancaria han crecido aproximadamente cuatro veces más rápido que los ingresos en los últimos 15 años, con hasta un 70% del gasto en TI dedicado actualmente al mantenimiento de los sistemas existentes. Esto deja una capacidad limitada para la innovación y aumenta la fragilidad en el ecosistema tecnológico.
La modernización solo cambia esta ecuación si la confianza y la resiliencia se diseñan en las nuevas arquitecturas desde el inicio. La ciberseguridad desempeña un papel crítico al habilitar la simplificación. Las plataformas diseñadas con seguridad integrada reducen la necesidad de sistemas legados, soluciones manuales y duplicación de infraestructura. Cuando la seguridad se incorpora en las plataformas centrales, los bancos pueden eliminar la complejidad en lugar de trasladarla a nuevos entornos, transformando la deuda técnica en capital digital y recuperando la flexibilidad para el crecimiento futuro.
Al mismo tiempo, los bancos se están preparando para la aparición de modelos operativos basados en agentes en los próximos tres años, donde agentes autónomos de IA operan en funciones clave como la detección de fraude, la gestión de riesgos, KYC y la atención al cliente. Esto cambia fundamentalmente el modelo de amenazas.
Los modelos de seguridad impulsados por IA ahora pueden descubrir vulnerabilidades más profundas y previamente ocultas en código generado rápidamente. Esto introduce nuevos riesgos, ya que pueden surgir más vulnerabilidades y escalar junto con la creciente velocidad de desarrollo. Por lo tanto, la ciberseguridad debe desplazarse hacia etapas más tempranas del ciclo de vida del desarrollo de software.
La resiliencia ya no se trata de sistemas de respaldo estáticos. Se trata de detección activa, recuperación automatizada y gestión predictiva de fallas. Las capacidades de seguridad como el monitoreo continuo, la contención automatizada y la simulación de recuperación permiten esta evolución. Transforman la resiliencia de un requisito de cumplimiento en una ventaja operativa.
Los bancos que pueden detectar amenazas, aislarlas y recuperarse más rápido no solo reducen el tiempo de inactividad, sino que también limitan la exposición regulatoria y el daño reputacional.
El futuro de la tecnología bancaria no estará definido únicamente por la adopción de IA o de tecnologías futuristas. Estará definido por si las instituciones tienen la confianza para modernizarse profundamente sin aumentar la fragilidad sistémica. La ciberseguridad hace posible esa confianza.
Al integrar la confianza, la resiliencia y la responsabilidad en las plataformas modernas, los bancos pueden convertir la deuda técnica en capital digital y sentar las bases para el crecimiento futuro.
(*) Nicolás Deino: Managing Director Financial Services Lead de Accenture Chile





